José Huertas en Caixa Popular a Escena

Es importante tener maestros que te enseñen una ideología y un camino

Dice la RAE, en su primera acepción de la palabra, que invisible es algo "que no puede ser visto". Pero qué algo no pueda ser visto no significa que no esté ahí. Trasladando un símil muy utilizado en el mundo del mar al teatro, podríamos decir que una producción teatral es como un iceberg, en el que los espectadores y espectadoras solo vemos la punta de todo (lo visible), pero los cimientos que hacen que no se tambalee ese todo están sumergidos en la parte escondida (lo invisible).

Desde Caixa Popular y el Teatro Olympia queremos, en esta sección del blog, poner en valor, dar a conocer y visibilizar todas estas profesiones y profesionales, oficios, y por qué no llamarlo arte, que están detrás de cada montaje o producción teatral, que quedan fuera de los focos, del calor del público, del reconocimiento, pero que son imprescindibles, esenciales y vitales para subir el telón cada día.

En esta sexta entrega tenemos el placer de contar con el bailarín, coreógrafo director José Huertas;

1. Eres bailarín, coreógrafo y director de tu propia compañía. ¿En cuál de todos tus perfiles te sientes más cómodo?

Lo que más me gusta es bailar, aparte de dirigir. Pero no solamente soy yo el encargado de todo, detrás tenemos un equipo que sin él sería imposible llevarlo a cabo.

2. ¿Compaginas todas estas facetas en tu trabajo? ¿cómo es tu día a día?

Ser artista es una forma de vivir. Es más psicológico, todo esfuerzo de la sociedad que todos tenemos encima, pero es un trabajo como otro cualquiera. Yo me considero un trabajador de la cultura, nada más y nada menos. 

3. ¿Por qué te decidiste dedicar al ballet flamenco? 

Yo llevo bailando desde que tengo uso de razón. Yo vengo de padres emigrantes, nací en Morón de la Frontera (Sevilla) en los años 70 nos trasladamos a Barcelona. Estudié en el Instituto de Teatro la carrera de danza española y flamenco y compaginaba mis clases con el que fue mi primer maestro, José de la Vega. Después me fui a Madrid a trabajar con Rafael Aguilar y ahí desarrollé toda mi carrera.

Realmente, quien era la artista era mi madre. Cuando eres pequeño (yo empecé con 5 años) no tienes uso de razón de tu profesión, lo haces como un hobbie. Mi madre decía que era muy nervioso y, en vez de apuntarme a fútbol o a karate, me apuntó a bailar porque a ella le gustaba el flamenco.  

Yo me considero un trabajador de la cultura, nada más y nada menos.

4. ¿Qué fue para ti lo más difícil una vez tuviste claro que querías dedicarte a esto?

Lo más importante para mi era que mis propios compañeros me aceptaran. Para mi es muy importante el respeto y el cariño que me tienen, igual que yo a ellos. Creo que es fundamental poder tener a cualquier profesional a tu lado, que puedas levantar un teléfono y se te escuche y se te respete. 

5. ¿Recuerdas alguna persona que haya marcado significativamente tu carrera durante estos años?

Lo más importante en todas las profesiones es tener maestros que te enseñen una ideología y un camino. Yo me siendo un poco como Siddharta en busca del maestro y al final lo encontré: Antonio Gades. Me abrió las puertas y se me identifica con él. Él es un hilo y un camino que viene de atrás, con Vicente Escudero, Pilar López, José de la Vega? Todos mis maestros han estado en el camino ideológico de esa línea de trabajo, me siento cómodo e identificado con esa ideología del mundo artístico.

6. ¿Qué te ha dado la danza? Y, ¿qué te ha quitado?

Estoy muy agradecido a mi profesión con todo lo bueno y lo malo que tiene. Es una profesión como tora cualquiera. Yo soy José Huertas arriba del escenario y cuando bajo soy José. No significa más. El mundo irreal que vives en escena no hay que extrapolarlo porque sino el artista comería a la persona. 

Para mi es muy importante el respeto y el cariño de mis compañeros de profesión.

7. Diriges a un gran equipo de profesionales (en Don Quijote tenéis un equipo de más de veinte personas), ¿cómo ha cambiado tu visión del mundo artístico siendo director?

No es la primera vez que dirijo la compañía, llevamos con ella desde el 2011 y llevo una trayectoria de bastantes años dirigiendo, pero haciéndolo desde fuera. En Don Quijote también bailo y no puedo estar pendiente de todo, por eso hay unas personas que están fuera como es mi mano derecha Marta Fernández, codirectora de la compañía. No es lo mismo cuando tú no bailas porque desde cabina lo ves todo. Bailando tengo que tener al menos el 80% en el baile y el otro 20% controlo. Pero si bailo, bailo.

8. Hace poco en otra entrevista nos decía lo mismo un director: si diriges no actúas, y si actúas no diriges. ¿Si haces ambas cosas, necesitas una persona que desde fuera te de otro punto de vista? 

Es el mismo punto de vista porque tu mano derecha te conoce al dedillo. El montaje de cualquier espectáculo empieza muchísimo antes y no lo hago yo solo. Veo imágenes, las intento desarrollar y las explico a mi equipo para ponerlas en conjunto.

9. ¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo? 

Apasionante es la hora y cuarto que dura el espectáculo, pero realimente la vida de una compañía y de un montaje no empieza ni acaba en el escenario. Todo el proceso de trabajo de cerca de dos años para preparar esa hora y cuarto es realmente lo que vive, lo que tú disfrutas. Todo lo que trae el espectáculo, de donde viene y a dónde va, es todo lo que vive el artista.

10. ¿Crees que ha cambiado mucho la profesión desde que empezaste hasta ahora?

Sí y no. Yo he vivido una época de giras de un mes, llegabas a casa y te volvías a ir. He recorrido todo el mundo. No existía la tecnología, ni las redes sociales. Nosotros nos conocíamos porque trabajábamos todos juntos, había más compañías. Creo que ahora la tecnología quita un poco de humanismo del alma, no es lo mismo ver a un maestro a través de las redes que haberlo visto en persona. 


11. ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar en este mundo? 

Suerte. No me gusta dar consejos, pero le diría que intente dignificar su profesión, mantener una ética y estudiar. 

12. ¿Qué le gusta a José Huertas hacer en su tiempo libre? 

Disfrutar de mi familia, de mis hijas y estar tranquilo. Todo lo que hago está referido al mundo del arte, porque también me tengo que cuidar. Ni juego al fútbol, ni bicicleta porque tengo una edad, estoy muy bien pero hay que cuidarse.

Te deseamos mucha suerte en lo personal y en lo profesional para que vuelvan esas giras de meses.

Desde aquí quiero dar las gracias al Olympia y a Caixa Popular por el apoyo al mundo de la cultura. 


Escucha la entrevista completa en el podcast del Teatro Olympia.

Consigue tus entradas para ver Don Quijote, el último espectáculo de José Huertas en el Teatro Olympia del 26 al 29 de agosto.

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